30-09-11

Pensamiento, Emoción, Acción y Felicidad

Juicio, Emoción, Acción, Felicidad
Una mente tranquila, serena, es decir, sin juicios produce una emoción de mucha paz, permite tomar cualquier acción produciendo la sensación de felicidad y alegría

Vimos en el artículo anterior que un pensamiento o juicio que nos ocurre tiene repercusiones muy importantes en nuestro organismo dado que el sistema nervioso humano le es imposible distinguir en el momento de la experiencia entre ilusión y percepción. Esto significa, en otras palabras, que todo juicio o pensamiento que nos ocurre, nuestro cuerpo lo interpreta como si hubiere sido una realidad y no una ilusión o pensamiento Por tanto, si nuestro juicio o pensamiento es positivo la emoción que aparece en nosotros es positiva. En cambio, si el pensamiento es negativo la emoción que surge es negativa.

Por ejemplo, si nuestro pensamiento o juicio es que correremos peligro, nuestra emoción es de susto o miedo y las posibilidades de tomar acción quedan reducidas a atacar, defendernos o paralizarnos, por cierto no estaremos felices. La relación entre pensamiento/juicio, emoción, acción y felicidad siempre ocurre. De esta relación deriva nuestras posibilidades de tener una existencia sin tanto sufrimiento al comprender su mecanismo y no quedar a entera disposición  de ellas.

Para efectos del presente artículo llamaremos emoción a la disposición corporal, es decir, lo que nuestro  cuerpo nos posibilita para tomar una acción determinada, hay acciones que se pueden tomarse y otras no se pueden,  Es lo que está disponible para nuestro cuerpo en el instante en que ocurre el juicio, en el momento en que se lo vivencia. Es decir, define un cierto repertorio de acciones posibles de tomar y otras que no pueden ser tomadas.

Existe una relación directa entre juicio/pensamiento, emoción y acción. Si el pensamiento es positivo, la emoción o sensación es positiva y las acciones que derivan de ellas serán positivas. Positivas en cuanto abren posibilidades para el sujeto que vivencia el juicio. De lo contrario, si es un pensamiento negativo se desencadena una emoción negativa; es negativa la acción en cuanto se cierran posibilidades a quién juzga. 

El hecho de comprender o tener una teoría sobre la relación causal  entre juicio y felicidad es importante en cuanto permite observar este fenómeno, de otra forma, estaríamos ciegos a poder cambiar, estaríamos a merced de nuestros propios fantasmas. Sin embargo, es insuficiente poseer una teoría para llevar a efecto  un control sobre nuestro pensamiento, sobre nuestra emoción, sobre nuestras acciones y finalmente sobre felicidad. Una mente tranquila, serena, es decir, sin juicios produce una emoción de mucha paz, permite tomar cualquier acción produciendo la sensación de felicidad y alegría. Así podríamos reducir una buena parte de nuestra infelicidad innecesaria para nosotros mismos como para los que nos rodean

Es posible aprender a tranquilizar los pensamientos/juicios. Existen disciplinas que permiten con entrenamiento sostenido aquietar nuestras mentes.

Una teoría permite, al menos, abrir un nuevo espacio para producir transformaciones efectivas en ese dominio.

Toda cambio, transformación o aprendizaje requiere de mucho ejercicio  para ser incorporados en nuestro organismo como un automatismo más en nuestro operar. Esta concatenación que hemos visto ocurre sin el ejercicio de la voluntad, una vez que ocurre el juicio o pensamiento  gatilla o desencadena el proceso sin poder detenerlo a nuestro arbitrio. Sin un proceso de entrenamiento sostenido las posibilidades de cambio son muy limitadas. 

De estos procesos o mecanismos que hemos estado hablando y que relacionan pensamiento/lenguaje con las emociones y con las acciones deriva su importancia para los seres humanos. Es la fuente del sufrimiento o felicidad del ser humano. Usando la metáfora bíblica, es la pérdida del paraíso terrenal y el pecado original. Original por cuanto nos es propio a todo ser humano.

Póngalo a prueba, experiméntelo, siéntalo: cuando tenga temor o miedo sostenido compruebe si puede ser estar feliz o en paz.

¿Cómo se sentiría si el miedo, el temor o la angustía lo acechan permanentemente?

Podríamos concluir que el sufrimiento humano es provocado por el pensamiento, más propiamente de nuestra capacidad del acto de habla que hemos llamado juicio o juzgar.

Nota aclaratoria:
Hago uso de metáforas bíblicas por la única razón que  ellas resuenan en nuestra cultura occidental. Por mi lado, no tengo  preferencia, ni predisposición por alguna de las creencias religiosas.
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28-09-11

Juzgarse a sí mismo

Juzgarse se encarna en el
cuerpo y en la mente
Juzgarse a sí mismo es una herida que se encarna en el cuerpo: sangra y duele.

Juzgar o evaluar es un acto de distinción en el lenguaje. Separa lo bueno de lo malo, creando dos categorías: bueno/malo. Establece un límite entre lo deseable y lo indeseable.

Un observador juzga su relación entre él y aquello enjuiciado como: beneficiosa o no. Estas apreciaciones nunca son verdaderas o falsas, sólo pueden tener fundamento o no tenerlo. 

El observador —aquel quien juzga, puede determinar la calidad de sus relaciones con las cosas, con pares, o consigo mismo. 

Situaciones en que grupos de individuos arriban a juicios iguales o similares no constituyen verdades, sólo significa que aquellas personas evalúan sus relaciones de una misma manera. 

Es esperable que individuos pertenecientes a culturas comunes hagan distinciones particulares muy similares en dominios específicos comunes. Existen numerosos ejemplos al respecto: los médicos evalúan parecido a sus pares, al igual lo hacen los ingenieros, etc. 

Aquí analizaremos el proceso del auto-juzgarse y las consecuencias derivadas de no respetar y analizar el mecanismo. Las reglas del proceso de auto análisis tienen repercusión directa sobre nuestra felicidad y nuestra paz. 

El efecto, entre ilusión y percepción, en nuestro organismo es indistinguible en el instante en que ocurre debido a las limitaciones de nuestro sistema nervioso. 

Por ejemplo en la vida cotidiana; uno puede validar su propia experiencia cuando se va al cine, —sabiendo que la película es ficción, donde se rodó, los actores participantes, su presupuesto, el costo de la entrada y entendiendo que es ficción— sin embargo, si la película es de terror se siente miedo y si es de amor se llora. 

Otro ejemplo es la pesca de la trucha. La mosca usada no es un insecto, sin embargo, la trucha salta a comerse la mosca para quedar ensartada en el anzuelo, quizás en ese momento, diga: ¡Me equivoqué! 

De lo anterior es posible concluir que si somos incapaces de distinguir, en nuestra experiencia, entre ilusión y percepción, —la percepción entendida como aquellos fenómenos que aprehendemos con nuestros cinco sentidos en el momento mismo de la experiencia. Así, un pensamiento actúa sobre nuestro sistema nervioso como algo experimentado en la realidad, con nuestros sentidos.  

Es posible observar que todas la religiones condenan los malos pensamientos. No es por aquellos pensamientos ligados a la sexualidad u otro concepto, sino de aquellos juicios o pensamientos que dañan a si mismo. No hay malos pensamientos, hay pensamientos que dañan a quién los piensa porque actúan en nuestro sistema nervioso como una realidad con todas sus consecuencias que esto conlleva. Como ya lo hemos dicho, pensar un juicio es para nuestro sistema nervioso  -para nuestro cuerpo- como si hubiera ocurrido en la realidad. Cuando  el juicio nos ocurre, no podemos distinguir si fue una ilusión o una experiencia tangible. El juicio se nos hace carne. Se encarna en nuestro cuerpo como una herida que sangra y duele. Nuestros circuitos neuronales quedan trazados para desencadenar la misma emoción producida por el juicio anterior. Cada vez que ocurre el mismo juicio se desencadena o gatilla la emoción que trae asociada. y con cada repetición la ruta neuronal se hace menos flexible.

La depresión no es más que una compulsión de juicios negativos que se encarna en el cuerpo produciendo el estado angustioso. Quién haya vivido la experiencia de la depresión habrá notado que los fármacos prescritos para el alivio su efecto se nota en que cesa la compulsión de juicios negativos, muchas veces son tan potentes que el cerebro se silencia. No hay ningún tipo de pensamiento, la droga duerme a los fantasmas que rondaban en nuestro cerebro.

Un juicio siempre es un acontecimiento del presente, no puede suceder en el pasado y aún menos en el futuro. Cuando sucede en el presente tomamos en cuenta toda experiencia anterior y así pronosticar un futuro que es incierto. No “juzgamos” que el sol saldrá mañana, si bien es futuro, pero sí poseemos la certeza que sí aparecerá en el horizonte. 

No existe nadie que no se auto-juzgue, es parte de nuestros constantes soliloquios. Privadamente nos auto explicamos que hemos y que no hemos hecho, aquello que podemos y que no podemos hacer. 

Asimismo conversamos con otros acerca de nuestras capacidades, nuestras habilidades y nuestras limitaciones, acerca de nuestros defectos y virtudes. Observamos si nos hallamos sobre el promedio o bajo él. Nos decimos que somos esforzados, flojos, simpáticos, antipáticos, responsables, irresponsables, inteligentes o no, buenos para números o negados, etc. Nos hallamos en permanente estado de crítica. 

Cuando nos auto evaluamos de manera positiva estimamos que somos inteligentes o responsables. Nuestra apreciación de inteligencia la justificamos con el: "poseemos inteligencia” o “poseemos responsabilidad”. Contrariamente cuando nos auto enjuiciamos negativamente decimos que "carecemos de inteligencia” o “carecemos de responsabilidad”. 

Rápidamente contrapesamos las críticas negativas con alguna cualidad. En el caso que aquello que careciésemos fuese una cualidad, ¿dónde podríamos obtenerla o lograrla? En una situación así nos hallaremos sin salida, pues no podemos adquirir aquella “cosa” o “cualidad” denominada inteligencia, esfuerzo, simpatía, etc. Ellas no residen en nosotros y nunca residirán. No nacimos con ellas. El recurso que nos queda es el sufrir, quejarnos o resentirnos por su carencia. 

No reparamos que aquellos juicios son algo que nos auto infligimos, son tan sólo una invención que creamos con el lenguaje. Si éstas creaciones son negativas discurrimos que algo nos falta. No existe flojera o responsabilidad hasta que nosotros nos tildamos de flojos o irresponsables. 

Observándolo con detención es una autocrítica acerca de acciones que realizamos repetida e inefectivamente en el ámbito de un dominio de acciones particulares, no en todo dominio. Así, si expresamos ser irresponsables porque no cumplimos nuestra promesa de mantener nuestra salud a buen traer, ello no se extiende a que somos irresponsables en nuestras promesas de padre o madre. 

Habitualmente extendemos nuestros juicios particulares a otros dominios especulando que continuaremos actuando de un modo afín en el futuro. Ello nos conduce a especular que nuestras acciones futuras en un dominio determinado también serán inefectivas. 

Los juicios no indican cualidades personales. En el mundo no existen objetos llamados "responsabilidad", "inteligencia" o "flojera". Por ejemplo es evidente que la flojera no es un objeto discernible a través de los sentidos. No existe “allí” para que la veamos, es tan sólo algo que nosotros decimos. Existe solamente cuando hablamos 

Al referirnos o “enjuiciar” una acción como inefectiva, la consideramos en relación a un estándar. Un estándar de efectividad que no hemos alcanzado, aquel que no logramos. Sin embargo, no hacemos explícitos los estándares. Si nos preguntaran por ellos, tendríamos gran dificultad para especificarlos. Diríamos que un estándar de efectividad es aquella condición bajo la cuál una acción resulta efectiva. 

Aquello que falta para ser responsables, no es la cualidad de "responsabilidad", sino la carencia de acciones para alcanzar nuestros estándares. Es aquello que nos falta aprender en aquel dominio. 

En síntesis, nosotros juzgamos relaciones con:
  • las cosas, 
  • con otros, y 
  • los juicios de nuestras relaciones con nosotros mismos. 
El acto de auto juzgarse se ve influenciado fuertemente por los juicios que las terceras personas tienen sobre uno mismo. No son indiferentes. Un juicio negativo recibido de un tercero, en el caso de concordar con el propio, es devastador. Con sorpresa nos sentimos que han descubierto nuestra verdadera esencia, nuestra personalidad que la teníamos oculta con la cual, por desgracia, no tocó nacer. Cuando ello ocurre, nos defendemos, nos enojamos, lo discutimos, nos duele y, en nuestro interior se va construyendo nuestra propia autoestima. Esta situación se ve agravada cuando muchas personas tienen la misma opinión. Estos se sienten con mucho dolor y nos hace tomar distancia de aquellas personas que no tienen buena opinión de nosotros. En caso opuesto, si los juicios hechos por terceros son positivos nos sentimos muy alagados, nuestro ego se engrandece, se enorgullece y nos inclinamos a construir amistad con esas personas. En los casos que no concuerdan con nuestro propio juicio negativo estos pueden no ser ni siquiera escuchados, no tomamos conciencia sobre ellos, no los "vemos".Sin embargo, están ahí al acecho.

Éste artículo toca el juicio auto-personal: las consecuencias de aquello que pensamos acerca de nosotros mismos y de nuestra apreciación de lo que son nuestros atributos personales,nuestra personalidad,  los que nos distinguen de los demás. Se construye la auto estima.

Más adelante exploraremos en forma general el proceso de aprendizaje para alcanzar los estándares que deseamos lograr.
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18-09-11

JUZGAR: El Vector del Accionar Humano

Juzgar: flecha disparada por
un arquero con un propósito

Juicios: Nuestra brújula y combustible de la acción.

En la ausencia del “distinguir” —por la carencia de todo límite— por simple lógica humana, caemos inevitablemente en una de dos polaridades:
  • no existe nada, ó 
  • somos infinitos 
Ambos se constituyen debido a la imposibilidad de separar “esto” de “aquello”. La figura se disuelve en el fondo —ella es invisible, inexistente, carente de finitud y forma.

17-09-11

Sentido: nuestra fuerza y nuestra condena


Nuestra Condena y nuestra Fuerza
«Contrariamente al animal, el hombre carece de instintos que le digan lo que tiene que hacer, y a diferencia de los hombres del pasado, el hombre actual ya no tiene tradiciones que le digan lo que tiene que hacer. Entonces, ignorando lo que tiene que hacer e ignorando también lo que debe ser, parece que muchas veces ya no sabe tampoco lo que quiere en el fondo. Entonces sólo quiere lo que los demás hacen, o bien , sólo hacer lo que los otros quieren, lo que quieren de él»... Viktor Frankl

El ser humano es por excelencia un buscador de sentido en todo lo que hace. No lo puede hacer de otra manera por su propia creación del tiempo. Esto fue la consecuencia que lo condenó a buscar hacia dónde dirigirse, buscar un sentido para su porvenir, una orientación. 

La capacidad de juzgar lo orienta y le provee la energía necesaria para actuar. Es por ello que recurre a la búsqueda de esa energía. Va tras las fuentes dispensadoras de sentido como son el amor, la amistad, el poder, la familia, el saber, la ciencia, la técnica, la salud, la política, la religión, el trabajo entre muchas otras.

En estas fuentes encontramos sentido para organizar nuestras vidas en torno a ellas. En estas fuentes nos apoyamos y, a su vez, nos motivan. El sentido vive dentro de nosotros, nos ilumina como una linterna que nos guía en la oscuridad.

En ciertos momentos nos sentimos bien o mal, ello tiene que ver con el sentido. Apenas perdemos el sentido de algo en que nos encontramos, tendemos a abandonar lo que estábamos haciendo, nos baja tedio, nos aburre.

Cuando el sentido se esconde, la luz que nos guía se apaga, la muerte y la soledad se hace presente y nos acompañan a donde quiera que fuéremos. Estamos a la deriva, sin sentido que nos oriente hacia dónde ir, sin  dirección,sin cauce dónde podamos fluir.

Muchas veces confundimos el sentido con las metas. Nos trazamos objetivos, los alcanzamos y vamos por nuevas metas más exigentes. Nos vamos de metas tras metas hasta el momento que tomamos contacto directo con la muerte y nos hacemos la pregunta  por el sentido de las metas que nos hemos impuesto o que nos ha impuesto la sociedad. Después, de un período corto de reflexión volvemos a nuestra rutina programando nuevas metas y, nos ponemos nuevamente a trabajar en pos de ellas. Así volvemos a encontrar sentido a nuestras vidas.

¿Qué le sucederá a las personas que por su vejez, por su enfermedad o por cualquier otra razón ya no pueden tener metas o proyectos?

La conciencia es un órgano del sentido.Es la capacidad de rastrear el sentido único y singular oculto en cada situación.

El trabajador eterno.
La metáfora de Sísifo refleja el esfuerzo inútil e incesante del hombre que agota su vida en la acción, que se impone metas, tras metas para no perder el sentido de su vida.

Sísifo, un personaje de la mitología griega, fue castigado por los dioses por su extraordinaria inteligencia. Condenado por el resto de su vida al castigo de tener que empujar una piedra enorme cerro arriba hasta alcanzar su cima, solo para que la piedra volviese a caer rodando hasta el principio del cerro y así indefinidamente hasta su muerte. ¿Podríamos ver a Sísifo feliz en este infinito y eterno retorno? ¿Seremos nosotros un nuevo Sísifo?
«…si el descenso se hace algunos días con sufrimiento, también puede hacerse  con alegría. Sigo imaginándome a Sísifo volviendo a su roca, y el sufrimiento estaba al comienzo. Cuándo las imágenes de la tierra se aferran demasiado fuertemente al recuerdo, cuando el llamamiento de la felicidad se hace demasiado apremiante, sucede que la tristeza surge en el corazón del hombre: es la victoria de la roca, la roca misma. La inmensa angustia es demasiado pesada para poder sobrellevarla. Su tragedia comienza en el momento que sabe»...Albert Camus
El tedio ocurre cuando el pasado se hace pétreo, cuando el pasado no se re interpreta  a la luz del por-venir,cuando se juzga el futuro en función exclusivamente del pasado. El pasado se convierte en la roca pesada, incambiable.

La crisis educacional no será consecuencia de la pérdida de sentido -un nuevo Sísifo-. Esta falta de sentido fue anunciada con anterioridad por F. Nietzsche que predijo que esta falta de sentido ocurriría en nuestra  época moderna y que la llamó como  nihilismo.

Nos quedaremos con la pregunta: ¿cómo los seres humanos construimos sentido? Intentaremos explorar nuestra forma particular de producir sentido en los próximos artículos.

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14-09-11

Tiempo: Una creación humana por auto distinguirnos


Auto Distinción
Somos, Fuimos y Seremos. 
Presente, Pasado, Futuro.

AUTO-DISTINCIÓN CREA AL HOMBRE y EL TIEMPO

El tiempo, es una cosa, una invención humana creada por la capacidad nuestra de hacer distinciones —de auto-distinguirnos, de caer en cuenta que fuimos una unidad, que somos una unidad y que seguiremos siendo una unidad. 

Cada vez que realizamos un acto de distinción —cuando distinguimos— generamos una unidad. La unidad se define como un “ente”, una cosa o un objeto.

Cuando nos referimos a un ente, una cosa o un objeto, aquella referencia contiene la operación de distinción.

Por tanto, si nosotros realizamos un acto de distinción acerca de nosotros mismos. La auto-distinción creará o generará aquella unidad cerrada denominada "yo mismo" —al auto-distinguirnos llevamos a cabo el acto creador de nosotros mismo.

La capacidad de auto-distinción o auto-generación, como unidades, incluyendo el poder definir nuestros propios bordes, posibilita el surgimiento del tiempo, —aquella clasificación que nos permite auto-distinguirnos con una historia y con un porvenir. Aquellos quienes somos ahora, la unidad que fuimos y la que seremos.

En las diversas distinciones que hacemos en el presente, distinguimos aquellos quienes fuimos, los que somos ahora y los que seguiremos siendo, surgen las divisiones expresadas por los tiempos verbales —el tiempo pasado, el presente, y el futuro. El resultado es el génesis de una unidad que crea el fenómeno humano denominado "tiempo".

El tiempo es un proceso recursivo derivado de nuestra capacidad para generar distinciones, es una resultante de nuestra capacidad para diferenciar, para auto-distinguirnos y para reconocer que fuimos una unidad, que somos una unidad y que seguiremos siendo una unidad.

No hay tiempo sin auto distinguirnos
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13-09-11

Pensamiento y Lenguaje: Lo que nos separa, el amor lo restaura


«El deseo de la antigua unidad, así como su búsqueda tiene por nombre Eros». 
                                                                                                  _____Platón 
El Amor es un mecanismo
para disolver nuestro
límite que nos separa de todo.
-nuestra individualidad-. 

En el mito de Andrógino Zeus castiga al hombre partiéndolo en dos, sin destruirlo. Posteriormente, Zeus envía a Eros —dios amigo del hombre, para restituir su previa condición, haciendo uno de aquello que ahora es dos. 

Eros realiza su misión dentro de los estrechos límites humanos creando el amor. Cuando el hombre busca su otra mitad, la busca en un ámbito carente de límites, en el ámbito de lo informe, de lo inefable; lo divino.

Es en el ámbito del amor, la sexualidad y el erotismo donde Eros restaura nuestra unidad primigenia. Los seres humanos buscamos incesantemente disolver nuestros límites haciendo el amor que nos provee un instante de  fusión total. 

Cuando el “amor”es auténtico —aún en el caso de una ilusión, se establece un instante transformativo que cambia nuestra soledad, aquella condición de aislamiento radical, en la cual como seres humanos vivimos sumidos.


Todas las virtudes - acciones humana consideradas buenas- tienen cómo base la superación de nuestro aislamiento, de nuestra soledad por lo límites impuestos por nuestra auto-conciencia.  

El acto de distinguir, tema del artículo anterior, es la operación que nos permite existir en este mundo de formas. Es aquella operación creadora de las cosas. Vivir es hacer distinciones. Cada distinción permite que algo exista. Pero también, nos separa, nos aísla de los otros.


Los seres humanos estamos provistos de cinco sentidos que nos permiten hacer distinciones que pueden detectar de acuerdo a su estructura. Sin embargo, hay algunas distinciones que no podemos detectar, esas no las consideramos, no las tomamos en cuenta, las desdeñamos por no ser "objetivas". Otras que distinguimos y que no podemos medir o cuantificar las llamamos "subjetivas". Podemos distinguir el peso de un objeto que reposa en nuestras manos.Si la podemos comparar o medir con un estándar, la distinción peso, que es otra distinción , decimos que es "objetiva". Toda experiencia es un acto de distinción. Si la experiencia no la podemos medir decimos que es una experiencia "subjetiva" y la desvalorizamos en nuestras interacciones.

Nuestra autoconciencia crea los límites que nos convierten en una unidad hermética, diferente del exterior circundante. Los seres humanos somos el espacio interior del límite impuesto por nuestra propia autoconciencia —el sujeto en oposición al objeto. Sujeto es lo interior y objeto el exterior más allá del límite. 

Aquello que compone o descompone al individuo es la percepción del espectador, no aquella del partícipe, la que desde afuera, en el mundo, objetiva al individuo a su arbitrio. 

Nosotros denominamos “subjetivo” aquello que ocurre en nuestro interior y “objetivo” lo que ocurre en el exterior. Para el hombre es imposible imaginar su existencia en un mundo carente de forma —sería un universo infinito carente de límites. 

El operar con distinciones es un accionar hermético al misterio que mide, aísla, separa y analiza arbitrariamente. 

Las distinciones más compartidas dentro de una cultura son consideradas las más "reales". “Realidad” es un asunto de consenso. Aquellos que comparten distinciones similares se agrupan en clubes, partidos políticos religiones, etc., marginando al distinto. 

Cuando las distinciones grupales no coinciden y las distinciones se hallan en conflicto, los acuerdos acerca cuáles distinciones apoyar y cuáles descartar se transforman en debates políticos. 

A menudo las distinciones son tergiversadas, denostando al interpelado como inadaptado, carente de objetividad, irracional, intransigente, conflictivo, etcétera. 

El acusador tergiversa la realidad, la "objetividad" para arrastrar al resto a compartir su visión, muchas veces haciendo uso de silogismos falsos o distinciones arbitrarias, obviándole hecho que toda distinción es igualmente legítima que otra y que es imposible tener acceso privilegiado a la verdad. 

Todo lo mencionado para establecer una realidad, proviene de una tradición histórica, particular y falible. Las distinciones no son verdaderas o falsas; son eficaces o ineficaces para un propósito determinado. Las “verdades” no son monolíticas, polifacéticas. 

Olvidamos que la "realidad" y la "objetividad" son establecidas a través del diálogo con otros que comparten situaciones similares o idénticas circunstancias. 

Los participantes de repertorios similares no evalúan la realidad contingente, sino celebran la homogeneidad del grupo comunitario adhiriéndose a estrictas reglas de admisión. La dinámica de grupo consiste en miembros acudiendo a sus pares en busca de aliados para mantener el status quo y el consenso. Ejemplo de ello son los sínodos eclesiásticos, la tradición en las fuerzas armadas, los cánones de las democracias representados en sus constituciones, los estatutos de los partidos políticos, los dogmas científicos, etc. Por ello generalmente  es el “afuerino”, el portador del cambio. 

La ilusión forjada por aquel que se dice realista, u objetivo, es aquel que construye una ilusión de conocimiento absoluto. Ésta ilusión generalmente resulta de la homogeneidad social, fomentada por el hecho de que nos consultamos unos con otros. 

Es como si todos estuviésemos en la cumbre de una misma montaña contemplando un mismo valle, sin posibilidad de punto de vista geográficamente distintos. Desde allí, sin duda, estableceremos y aplicaremos teorías de observación idénticas. 

Ello sucede porque poseemos sistemas nerviosos similares. Nuestra vista posee un magro rango de percepción del mundo que nos rodea ayudados por la luz visible del sol. Nuestra vista es sólo capaz de percibir objetos iluminados por una radiación fluctuando de longitudes de onda entre 380 nanómetros y 740 nanómetros. Se requieren mentes privilegiadas con la de Newton que puede en su mente transparentar la materialidad de una manzana y opacar la fuerza de gravedad para entender la atracción de la masa terráquea. Newton fue capaz de romper un concepto inconcebible en su época, transformando la física. Ello es demostración “in situ” del constante cambio de la objetividad. 

Los "descubrimientos" e invenciones acerca de nuestro mundo son sólo artefactos tentativos de la mente humana, ligados a la tradición que los encarnan. La historia nos lo ha demostrado con la física cuántica, con respecto a la de Newton y a la relatividad Einstein. Las opiniones expertas, son grupos de distinciones sujetas a cambios sin aviso previo. 

Las distinciones que hacemos con el lenguaje representan las prácticas de una comunidad determinada. Los actos de distinción acarrean connotaciones profundas experimentadas por nosotros, los seres humanos, quienes vivimos y sentimos nuestras distinciones. 

Las distinciones no se hacen de forma arbitraria. Ellas surgen a partir de prácticas compartidas y limitadas por ellas mismas. Las distinciones contienen nuestras historias de interacciones. La forma en que pensamos, creemos y actuamos es nuestra historia. La historia de quienes somos. 

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09-09-11

Pensamiento o Lenguaje: Operación con pares de opuestos

¿Qué distingue?
¿Vieja o Joven?
¿Puede distinguir  
ambas a la vez?
«Distinción, es el acto de señalar cualquier ente, cosa o unidad, está amarrado a que uno realice un acto de distinción que separa a lo señalado como distinto de un fondo. Cada vez que hacemos referencia a algo, implícita o explícitamente, estamos especificando un criterio de distinción que señala aquello de que hablamos y especifica sus propiedades como ente, unidad u objeto.

Ésta es una situación enteramente cotidiana y no única,

en la que estamos sumergidos necesaria y permanente».

El Árbol del Conocimiento”, Humberto Maturana & Francisco Varela

Introducción
(*) Recomiendo leer posteriormente el texto "Libertad sin Opuestos"

¿Cuál es el motivo por el cual nuestro pensamiento o lenguaje solo puede operar con pares de opuestos?

Si la acción de "distinguir" es la más importante, elemental y cotidiana que poseemos los ser humanos: ¿por qué se conoce muy poco de su mecanismo?

El conocer acerca de su mecanismo podría ayudarnos superar las disputas acerca de la verdad, a respetar al prójimo como un "legítimo otro" que no demarca la realidad como lo hacemos nosotros.

Por ejemplo: ¿Cuantos tipos de vientos y nubes puede distinguir un navegante, un aviador, o un simple mortal?. Ciertamente, sus respuestas serán diferentes en cada caso

¿Qué hace que sean diferentes?. Lo que hace diferente es la preocupación que cuida, su propósito para lo que se hizo. Todas son legítimas y ninguna verdadera, en sí.

¿En qué consiste?
Consiste en el “distinguir”, capacidad fundamental y esencial que los seres humanos poseen para diferenciar, limitar y delimitar, separar, clasificar, ordenar, dividir, etc. La demarcación o el determinar límites es la operación humana más fundamental y mas primitiva en nuestra vida cotidiana. Es el acto que crea un universo de "cosas", incluyendo aquella "cosa" que denominamos “nosotros mismos”. El acto de distinguir crea un mundo de formas, un mundo con límites, un mundo limitado.

Sin ese mecanismo la vida no sería posible. No podríamos existir. Realizando distinciones, posibilitamos la existencia de las cosas. El vocablo “existir” deriva del latín “existere”, o “destacarse de”. Formular que algo
existe significa que ello es discriminado: “esto” ha sido separado de “aquello”.

Las cosas existen para nosotros cuando se han trazado límites definitivos. El acto del habla llamado juicio, es la distinción que divide el mundo en dos: bueno y malo. Así logramos clasificar cualquier cosa cómo buena o cómo mala, cómo positiva o cómo negativa. Todas las clasificaciones son válidas, pero unas serán más pertinentes que otras dependiendo de cada preocupación humana o fin perseguido.

Sin esta acción fundamental —el trazado de límites, la racionalidad, la inteligencia, el pensamiento y el lenguaje no serían viables.

Tenemos capacidad para trazar cualquier límite que se nos ocurra. Sin embargo, en determinadas situaciones, algunas alternativas resultan más eficaces y más convenientes para nuestros propósitos que otras. Por ello es imposible asignar una distinción como " verdadera", sólo es posible designar la más eficaz.

Los actos de distinción hacen posible el lenguaje, el pensamiento y el resto de los fenómenos humanos.

La razón no es más que fijar determinadas asociaciones de distinciones bajo un criterio. Es el cinturón que amarra, o abrocha, las distinciones que nuestro intelecto realiza cómo procesos de: pensamiento, análisis, razonamiento, distinción, separación y delimitación, empleando un criterio que genere unidades independientes y que posteriormente la razón re-agrupará las diversas unidades a partir de nuevas distinciones o criterios establecidos.

Toda vez que se establece un límite, una distinción existe imposicion y arbitrariedad.

Siempre es posible dividir una cosa de infinitas formas. Las separaciones y clasificaciones se determinarán en virtud de un criterio de mayor capacidad productiva o acción, en lugar de otra más débil. Los criterios de separación y agrupación generalmente permanecen ocultos.

Para establecer distinciones es necesaria una separación de fondo y figura. El fondo está directamente entrelazado con la existencia de la figura. Sin embargo, la condición necesaria del fondo es permanecer invisible. Si no fuese así el mundo sería algo sin forma -informe.

Nuestros cinco sentidos son los órganos que nos permiten hacer distinciones. El sexto sentido —la mente, es el “sentido”que nos permite hacer las distinciones conceptuales.

Toda acción humana, voluntaria o involuntaria, incluyendo el lenguaje y el pensamiento, está condicionada a este operar. Como en el caso del agua y el pez, escapar del entorno es imposible. La vida no sería viable sin esta condición.

Nuestro pensamiento  como el lenguaje opera con pares de opuestos. Para que el pensamiento o el lenguaje puedan revelarse su opuesto debe ocultarse. También conlleva implícita o explícitamente el criterio para lograr distinguir, de otra forma el pensar o razonar serían imposibles.
Para la existencia del sonido es necesario el silencio, de otra forma sería imposible oír. Así como no hay luz sin sombra, la vida humana sería inexistente sin el hombre y la mujer. La auto-conciencia es requisito obligado para auto distinguirnos.

Trasfondo
Para posibilitar el acto de distinguir es necesario la existencia de un trasfondo invisible —un trasfondo que permita que lo “distinguido” resalte, salga a la luz y emerja. Por tanto, una de las condiciones para el “distinguir” es la existencia de algo invisible que actúe cómo el catalizador de la distinción. En jerga técnica, el trasfondo que posibilita este acto se denomina "condición de posibilidad".

"Nada es nada" hasta que se lo distingue por primera vez y se le otorga un nombre o un símbolo.

Lenguaje como amplificador de nuestras acciones
Las palabras o símbolos aplicados a las distinciones nos permiten "actuar a distancia física o temporal" : Un cosa cerca, al alcance nuestro puede ser mostrada. Sin embargo, si está alejada en el espacio o en el tiempo —tal vez, en el patio de enfrente o ella es una cita para el futuro, será útil asignarle un nombre. Así podemos pedirle a alguien que nos la muestre en forma inmediata o que la muestre o la traiga en un futuro establecido. Sin ello, nuestra capacidad de coordinar acciones quedaría condicionada a la contingencia de los encuentros, —de esta manera nuestra capacidad de coordinar acciones con otros individuos se amplifica enormemente.

Cada grupo de distinciones genera nuevas posibilidades de acción y de ser. Las divisiones que hoy parecen obvias son aquellas ampliamente difundidas en la cultura. Sin embargo, como la historia lo ha demostrado repetidamente, muchas de las selecciones que hoy consideramos inusuales pueden resultar esenciales para las sociedades del mañana. Siempre se están descubriendo nuevas formas de cómo dividir un terreno.

Es tentador el creer en divisiones fundamentales y perennes, declaradas verdades objetivas y permanentes. Sin embargo, las sorpresas del cambio en el campo del "conocimiento” son la regla y no la excepción. Tal como lo explica Gregory Bateson: "La división en partes y en todos del universo percibido es conveniente y puede ser necesaria, pero ninguna necesidad determina cómo se hará".

Mientras la vida continúe existiendo se seguirán generando nuevas divisiones, incluyendo aquellas áreas sobre-exploradas por la actividad humana, dónde se han empleado muy pocas alternativas. Es imposible cubrir exhaustivamente un ámbito de la existencia humana, después de todo lo dicho y hecho, siempre queda mucho por hacer y decir.

En un momento dado, una cantidad considerable de estas posibilidades pasarán inadvertidas. Aún cuando es importante recalcar las múltiples formas en las que, hipotéticamente, podrían establecerse distinciones, es también imperativo reconocer que para un individuo dado, en un momento dado, existen límites que lo restringen. Estos límites han sido establecidos por la naturaleza estructural del individuo y su interacción con el medio contingente.

La demostración que algo puede construirse de una forma determinada es que “ha sido construida así”. Cuando un individuo toma un cierto camino, o hace una cierta distinción, él ya no puede, concurrentemente, tomar otro. —ha tomado un curso de acción que imposibilita otros, está encaminado.

Ceguera Cognitiva
Cada vez que hacemos la misma distinción nuestro organismo se hace más inflexible para hacer otras. Esto es lo que denominamos "ceguera cognitiva".Al trazar el límite para que la cosa existas ya nos es difícil ver otra cosa.La especialización es necesaria, pero inevitablemente nos produce cegueras.Observamos lo que observamos, cambiar nuestra forma de observarse nos hace muy difícil. Cada disciplina tiene su particular mirada del mundo. Es explicable ya que han sido entrenados para hacer un conjunto de distinciones y no otras para actuar eficientemente en un dominio particular. El médico observa el mundo cómo medico, el ingeniero como ingeniero, el militar como militar, etc.

  • «Dijo Dios: "haya luz", y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y aparto Dios a la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz "día", y a la oscuridad "noche".Y atardeció y amaneció: día primero».     (Génesis 1, 3-5)

(*) Continuaremos en un próximo capítulo examinado más sobre esta operación.

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08-09-11

JUZGAR SIN MEDIDA

¿Juzgar con o sin Medida?


«Con la vara que midas te medirán. Si no poseyeses tu propia vara, tus demonios te azotarán con la de ellos.» Anónimo

* *
Un juicio, es un “acto de habla”. Emitirlo genera una división: separa el mundo en dos mitades —positivo y negativo. Una es clasificada buena o deseable y la otra mala o indeseable. Estos juicios se transforman en nuestros ángeles o demonios. 

En nuestras vidas, empleando la "vara del árbol de la ciencia del bien y del mal" dividimos aquello qué es bueno de lo malo, transformando nuestras relaciones con las cosas, con nosotros mismos y con el resto de la humanidad. Deseamos lo bueno, rechazamos lo malo. 

Olvidamos que el acto de juzgar es una hipótesis de recurrencia, una “probabilidad” —un “podría ser nuevamente” en relación a algo que sucedió en el pasado y lo hacemos en el presente en función de nuestra  preocupación que vive en el  futuro.  No caemos en cuenta que esto lo hacemos sin previamente establecer un estándar —una medida, una cantidad de veces que debió haber sucedido— para predecir la posibilidad de una repetición futura. Para nuestros enemigos se requiere una sola vez e infinitas, para los amigos: "Divisamos la paja en el ojo ajeno e ignoramos la viga en el nuestro". Ello es un actuar totalmente arbitrario. 

El juzgar sin medida, sin un estándar, se convierte en una fuente inagotable de sufrimiento.Cuando lo hacemos sobre nosotros mismos, lo hacemos de acuerdo a nuestro humor del momento quedando a la deriva de nuestra propia autoestima, nos convertimos en víctimas de nuestros propios juicios. Ellos nos dejan imposibilitados para modificar nuestras acciones por carecer de un patrón de comparación y examen. Al final, se convierten en nuestros fantasmas. 

Terminamos encasillados, predicando “la cosa es así”. No reparamos que estos actos son ejecutados con palabras, en el lenguaje y como sabemos el lenguaje o la palabra nos impone sus límites, nos clausura, nos delimita, convirtiéndonos en “aquella cosa”. 

Vivimos ignorantes que los estándares no son iguales para todas las comunidades y que éstos estándares varían con el paso del tiempo. Por ejemplo, en nuestra sociedad es inadecuada o ilegal la poligamia, en el oriente medio y otros lugares del globo, no lo es. 

Es común permanecer ciegos a los cambios de estándares en el tiempo. En el pasado se consideraba, la gordura femenina un atributo de belleza, hoy no es así. 

En la persona que hace un juicio existe una preocupación y una intención subyacentemente. Cuando un individuo emite un juicio él se revela, mostrando en forma inadvertida sus preocupaciones, intereses, intenciones y criterios morales. Últimamente, quién juzga, se auto-juzga. 

El hecho de poseer estándares y evaluarlos en función de ellos no convierte el juicio en más verdadero o más falso. Solamente quiere decir que tiene fundamento o no lo tiene. Lo importante es el compromiso que tomo por el juicio que hago  independiente de su fundamento y soy responsable de cualquier consecuencia subsiguiente. —“Puedo hacerlo sin fundamento alguno, sólo porque me da la gana”. El no tener fundamento no lo invalida. El juicio es por derecho propio, es el compromiso que asumo por el cambio producido en la relación con lo juzgado.

¡Juzgamos sin medida! Transformamos nuestros juicios en fantasmas con vida propia y pronto ellos nos poseen... Al menos, es conveniente conocer su tamaño.

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06-09-11

Una reconstrucción histórica sobre el rol del lenguaje en la vida humana

*
Lenguaje, Mente, Pensamiento  y Coordinación


«El lenguaje no es algo a través de lo cual podamos ver directamente el mundo. El lenguaje mismo constituye un problema.»
 — Bertrand Russell

LENGUAJE, PENSAMIENTO, MENTE Y COORDINACIÓN 

Para una comprensión más profunda del papel que el lenguaje juega en nuestra vida cotidiana, haré un breve recorrido histórico.

Durante milenios, el lenguaje, permaneció relegado y arrumado en la oscuridad de las disciplinas secundarias sin interés ó importancia. 

En ésta introducción histórica no exploraré los periodos presocráticos ni los intermedios. Quien desee adentrarse en ellos puede hacerlo leyendo, entre otros, Heráclito, a Platón (Teeteto), John Locke (Ensayo sobre el entendimiento humano), David Hume, F. NietzscheL.Wittgenstein

Ésta  reseña la inicio a partir de finales del siglo XIX, cuando el lenguaje comienza a suscitar interés como descriptor del mundo. La relevancia que hoy día se le atribuye al lenguaje, como un factor esencial de lo que diferencia lo humano de otros seres vivos, es lo denominado "el giro lingüístico de la filosofía".


Para efectos de este recorrido histórico, he procedido a establecer  distintas etapas que he denominado:   

  • El Inicio matemático por el interés del lenguaje 
  • La Continuación - Los positivistas lógicos-
  • El Giro
  • El Lenguaje y el Pensamiento
  • El Lenguaje cómo Coordinación
  • La Ontología del Lenguaje como diseño

 Etapa.- El inicio matemático por el interés del lenguaje 
El interés en el lenguaje nace de la inquietud despertada en los matemáticos-filósofos, Gottlob Frege y Bertrand Russell, en los fundamentos de la matemática y la naturaleza de su conocimiento. 

Ambos, coincidían y concluían que la naturaleza de las matemáticas era una extensión de la lógica y basaban sus afirmaciones en que los enunciados de las matemáticas eran "verdaderos por definición”. 

Eran verdaderos por razones de significado, en oposición a otros enunciados, que podrían ser "verdaderos" —como son aquellos de la ciencia, que son verdaderos por razones empíricas o de hecho. Para sustentar estas diferencias fue necesario desarrollar una teoría de la verdad y una teoría de la lógica. Así, la investigación de la "verdad" nace de la investigación del "significado" para últimamente arribar al análisis de los enunciados. ¿Cuáles son las condiciones necesarias para la “verdad” de una expresión?”.

Para   establecer la verdad de los enunciados serían verdaderos si las palabras calzan con la realidad del entorno, es decir, se adecuan a las cosas, ó si las etiquetas denominadas palabras describen acertadamente el entorno —siendo verdaderas o son falsas. 

 Este  es la comprensión (sentido común) que prima actualmente respecto al lenguaje humano.

Etapa .- La Continuación (Positivistas Lógicos) 
En otro ámbito de filósofos existía interés por encontrar respuestas a las preguntas ¿qué es el conocimiento?, ¿cómo es el conocimiento posible? Para lograr responder estas preguntas fue necesario antes indagar: ¿cómo representa nuestra mente el mundo?, ¿qué es el significado? Estas preguntas conducen a la exploración de la relación entre significado y verdad: ¿cuáles son las condiciones para la verdad de una expresión? Éstos filósofos fueron conocidos como los "Positivistas Lógicos" por su interés en la verificación de los enunciados, su veracidad o su falsedad. Sin embargo, siempre permaneció la duda en relación a los enunciados “no verificables” —¿Son significantes, tienen sentido?, por ejemplo: “te felicito”. 

Etapa.- El Giro 
Otro avance posterior en la investigación del lenguaje explica los enunciados imposibles de asignación “verdadera” o “falsa” pero que hacen sentido. Esta línea fue iniciada por el filósofo inglés John Langshaw Austin, luego continuada y realzada por su discípulo el filósofo J. Searle. 

J.L. Austin, clasifica los enunciados humanos en dos tipos: “verdaderos y falsos”, y aquellos que expresan acciones que causan transformación —como: “prometo”, “declaro”. 

Austin los denominó “realizativos” porque realizan o llevan a cabo una acción —“yo prometo”, “yo declaro”. Cómo ejemplo Austin menciona el instante en las ceremonias matrimoniales cuando el ministro de fe se dirige al novio y le pregunta: 

—“¿Toma usted a esta mujer por legítima esposa?” Y el novio responde, 
—“Sí, la acepto”. 

Ésta no es una descripción verdadera o falsa, es tan sólo una acción; casarse. Es calificada como acción, porque sólo el acto de emitirla, transforma. Cambia el estatus de la relación de pareja cesando el estado de soltería. Las acciones futuras de la pareja ya no serán las de una mujer y un hombre solteros. Ello cierra y abre posibilidades anteriormente inexistentes. 

Otros enunciados, que no son acciones, son las descripciones verdaderas o falsas. Ellas pueden denominarse actos: “comprobatorios” o “constatativos” porque pueden sólo pueden comprobarse o constatarse

Este enfoque, no excluye a los positivistas lógicos, él se refiere al uso del lenguaje enfocado a la acción humana. La acción humana existe siempre orientada hacia algún fin: es teleológica, “hacemos algo para algo“. El sentido de nuestras acciones está dado por el logro de un fin determinado. Para ello buscamos o inventamos los medios adecuados para la obtención de nuestro fin. Así se configura una cadena de medios para la obtención de fines (medios para fines). En su volumen Ética para Nicómaco, Aristóteles se pregunta si toda acción es un medio para lograr un fin ¿cuál será el propósito de todas nuestras acciones en esta cadena interminable de medios para fines?, Él concluye que el gran fin y propósito es la felicidad.

En ámbito del lenguaje, como acción, como conducta, es necesario distinguir las relaciones establecidas entre el lenguaje y el hablante, también, la relación entre el lenguaje y las cosas a las que se refiere el hablante. Ello es denominado, las intenciones del hablante: ¿para qué son sus expresiones? ¿Qué está haciendo el individuo al decir lo que dice? Esta concepción del lenguaje es la que se denomina y se entiende como “el poder transformador de la palabra”. Este proceso lingüístico trae consigo un nuevo componente a nuestra comprensión de la acción

Etapa.- El Lenguaje y el Pensamiento 
En forma posterior John Searle expande y ahonda el estudio del lenguaje creando la filosofía de lamente al preguntarse: ¿cómo representa la realidad el lenguaje? ó ¿cómo cualquier cosa representa algo? Busca las relaciones que se dan entre el Lenguaje y la Mente. 

Etapa.- El Lenguaje cómo Coordinación 
Otra gran contribución a la comprensión del lenguaje desde la biología, la hizo el biólogo y epistemólogo chileno Humberto Maturana, quien le otorga al lenguaje un carácter coordinador de acciones humanas: un proceso recursivo de tercer en la coordinación. Siendo la primera coordinación "contingente"; la segunda, "temporal", la tercera "evaluativa"

Etapa.- La Ontología del Lenguaje como diseño
Uno de los pilares donde se apoya la Ontología del Lenguaje son los "Actos de Habla", creados por el filósofo J.L. Austin y junto a la postura sobre lenguaje como coordinación de Humberto Maturana. 

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03-09-11

LAS PALABRAS COSIFICAN Y PETRIFICAN

Nos hace inflexibles, finalmente nos petrificada
Una de las propiedades del lenguaje es su poder "cosificador".

Cuando nombramos una palabra, lo designado se transforma en una cosa, en un objeto, se convierte en una unidad cerrada, agrupando los semejantes, que nunca son iguales, en una nueva unidad quedando clausurada por los límites que le hemos impuesto. También, en su pasar la vamos trivializando y petrificando.

Se nos olvida que las palabras tuvieron  un progenitor de carne y hueso que las trajo a la luz  en un instante preciso y con un propósito definido. Vamos dejándola  reducida en un lugar común, sin dejarnos "ver" la diversidad de la vida.

Producto de este fenómeno, nosotros mismos dejamos de ser flexibles, nos vamos momificando, nos rigidizamos cercano al "rigor mortis".

Frederich Nietzsche, ¡quizas! por ser filólogo su hablar era metafórico. Ésta propiedad cosificadora del lenguaje, la enuncia así:
«¡Las palabras se nos cruzan en el camino! En todas partes donde nuestros lejanos antepasados pusieron una palabra creyeron haber hecho un descubrimiento.¡Qué distintas eran en verdad las cosas!. Habían tocado un problema y, mientras se figuraban haberlo resuelto, habían creado un obstáculo para su solución. Ahora, en cada conocimiento, tendemos que tropezar con palabras eternizadas, duras como peñascos, y antes que romper una palabra nos romperemos una pierna».  
Recomendamos leer El imperio de la palabra y La huella y a oquedad de las palabras

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02-09-11

KINDLE, UNA NUEVA JUGADA

Lector  e-book
Lector e-book

Kindle es el lector de e-books de Amazon, la librería más grande del orbe.

Amazon acaba de implementar la función Autor@. Se cree que ella revolucionará el mercado editorial creando un puente entre el lector y el autor. Autor@ permitirá al lector conversar con, o consultar al autor.

En una noticia relacionada pero sin confirmación; se cree que Amazon arrendará libros a estudiantes por una fracción de sus precios de venta.

01-09-11

TIEMPO: ¿ LA MANZANA TIENE LA CULPA?


El Tiempo y la Manzana

He querido compartir con ustedes mi reflexión sobre la noticia reciente de la renuncia intempestiva de Steve Jobs, Presidente Ejecutivo (CEO) de la empresa Apple debido a su  delicado estado de salud. 

Esta noticia me recuerda algo que sabemos desde el momento en llegamos a ser auto-conscientes, de esta capacidad tan propia de auto distinguirnos. El momento en que nos convertimos en una unidad cerrada ,que nos hace distinto de todo y de todos. Nos creamos nuestro yo, a los otros, los hacemos un .

En ese instante surge nuestra capacidad para crear distinciones, nos convertimos en dioses, somos creadores de nosotros mismos, y de todo lo demás. Perdemos la conciencia de nuestra propia autoconciencia, se nos olvida nuestra propia mortalidad. Sabemos, pero lo sabemos lejano, algún día sucederá, no es nuestra muerte, eso le ocurre a otros, lo dejamos en el olvido hasta que experimentamos una leve sensación del "nunca jamás" (Poema "El Cuervo") cuando alguien conocido llega a su destino. En ese instante, tan intenso, el tiempo inicia su trabajo: ¡lo cura todo!

Cuando creamos nuestra condición de ser individuos únicos, cuando nuestra autoconciencia emerge nos encarcelamos nosotros mismos al crear nuestro propio borde, nuestra propia cárcel. La sentencia impuesta por el juez de la vida  la cumplimos en nuestro vivir, conseguimos la libertad con la muerte, ella disuelve la ilusión de la unidad creada.

También en la vida existen otros "nunca más", otros "para siempre", tal como la muerte que se da una sola vez y para siempre. Posiblemente, la única cosa importante que sabemos, todo «es» una sola vez y nunca más: nuestra propia irreversibilidad. 

En el decir de Heidegger: « la muerte es la que nos ayuda a tomarnos en serio el tiempo»... ¡Ay, debería haberlo hecho!

Por eso, «nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir», todo y todos vamos al océano dónde llegaremos a ser, nuevamente, una sola agua, una sola conciencia.

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31-08-11

APRENDIZAJE : PRÁCTICA + TEORÍA

LA TRANSPARENCIA e INVISIBILIDAD DEL LENGUAJE
¿Estamos atrapados, sin verlo?
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En artículos anteriores (*) planteamos una teoría del lenguaje u “Ontología del Lenguaje” que nos posibilitaría escapar de su invisibilidad. Nosotros, como seres humanos y usuarios del lenguaje vivimos ciegos, sin conciencia, a que somos prisioneros de él —el lenguaje—al usarlo.


Lenguaje
La transparencia del lenguaje, cómo lo es el agua para el pez, es esencial para existir como ser humano. Nuestra familiaridad con el lenguaje cotidiano lo hace invisible y por ende inobservable. Irónicamente, nos es imposible actuar sobre ésta acción vital impidiéndonos ampliar espacios de posibilidades para nuestras propias existencias.

Ésta es una de las motivaciones por la qué he puesto todos los recursos y conocimientos disponibles para lograr un nuevo entendimiento de éste espacio, transparente como el agua que rodea a un pez., al que llamamos lenguaje, habla o pensamiento.

Actualmente, el lenguaje se define como un sistema de signos descriptores de una realidad concreta o imaginada. Ésta definición no permite explicar otros fenómenos que le ocurren al ser humano. Por ejemplo: ¿cómo es posible que ciertas frases o pensamientos causen cambios de estados de ánimos, mientras otras no causan nada? Este hecho no puede ser explicado empleando el concepto descriptivo del lenguaje.

Práctica y Teoría
Por experiencia de vida sabemos que para llevar a cabo una práctica, o para hacerla parte de nuestro cuerpo —donde últimamente reside el aprendizaje, no es necesario sustentar una teoría, tan sólo basta una práctica conducida por un líder. Sin embargo, el establecer una teoría de aquel hacer y el aceptarla amplía nuestras posibilidades.

Un experiencia, cotidiana visualizada a través de nuestra experiencia es el conducir un vehículo. Nosotros logramos esta habilidad solamente a través de la repetición, es decir, como fuimos enseñados. Sin embargo, si usted quisiese fabricar vehículos necesitará una teoría acerca de la física mecánica, la termodinámica,métodos de manufactura, etc. La teoría más la práctica amplifican la capacidad y la acción humana.

Una teoría no es una verdad, es muy posible que ella sea superada en un futuro no lejano por otra teoría, negando la validez de la anterior. Una teoría es no remplazada debido a su verdad, sino a su eficacia. Éste es un problema de capacidad de acción, no de verdad. Una verdad es universal, inmutable y atemporal.

El establecer una nueva teoría del lenguaje —habla o pensamiento, es insuficiente si es imposible incorporarla en nuestro cuerpo y para nuestro beneficio. Para ello,estableceremos métodos alternativos para producir los efectos deseados.

Aprendizaje
Para un exitoso proceso de aprendizaje es necesario comprender las etapas necesarias para obtener el conocimiento. Ellas son:
  1. saber acerca de la existencia del “dominio” del cuál se desea aprender, 
  2. tener la disposición para aprender, 
  3. encontrar un profesor, 
  4. seguir sus instrucciones, 
  5. aceptar sus evaluaciones 
  6. una vez terminado el tutelaje directo, el alumno estará con cierta libertad para actuar libremente bajo supervisión; 
  7. aprobación final - dado de alta- para que pueda actuar sin supervisión, es decir,  ya aprendió. 
En el futuro se propondrán algunos métodos y/o prácticas a seguir.

Para adquirir esta destreza es necesario transformarnos en observadores neutrales de nuestro hablar o pensar en el instante en que se vive la experiencia. Ello requiere transformarnos en observadores de nuestro propio observar. Es lo que se denomina, una situación recursiva.
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(*) Los siguientes artículos tratan de este tema: